Cudillero funciona los doce meses, pero no es el mismo pueblo en agosto que en noviembre. Esta es la diferencia, contada sin adornos.
Verano: julio y agosto
Es la temporada alta y se nota en todo: mucha gente en el puerto, aparcamiento complicado, mesas llenas y necesidad de reservar con antelación tanto la habitación como la cena. A cambio, días largos, terrazas y ambiente.
Si vienes en estas fechas, dos consejos: reserva pronto y no cuentes con bajar al puerto en coche. Lo desarrollamos en cómo llegar y dónde aparcar.
Primavera y otoño: nuestra recomendación
Mayo, junio, septiembre y octubre dan el mismo pueblo con la mitad de coches. Se aparca, se come sin agobios, las sendas de la costa están en su mejor momento y la luz de la tarde es mejor que en pleno verano.
Y hay un motivo gastronómico: según se entra en los meses fríos, el marisco mejora. Lo contamos en qué pescado se come en cada temporada.
Invierno: el pueblo de verdad
Menos visitantes, mar gruesa y el ambiente marinero sin filtro. Es la mejor época para una mariscada y para los guisos de cuchara, y la peor si venías buscando playa. Llueve, porque esto es Asturias, y forma parte del trato.
L'Amuravela
La fiesta grande del pueblo es L'Amuravela, el pregón marinero que se lee desde una barca en el puerto y que resume en verso el año del pueblo. Es de las cosas más singulares de la costa asturiana y llena Cudillero por completo.
Si quieres venir esos días, reserva con mucha antelación: es la fecha en la que antes se agota todo.
Resumen rápido
- ¿Playa y ambiente? Julio y agosto, reservando con tiempo.
- ¿Ver el pueblo con calma? Mayo, junio, septiembre y octubre.
- ¿Marisco y guisos? De otoño a primavera.
- ¿Fiesta? L'Amuravela, con reserva hecha con mucha antelación.
Reservar
Sea cual sea la fecha, reservar directamente sale mejor que hacerlo por un portal: es la misma casa la que te contesta el teléfono y la que te sirve la cena. Aquí están las habitaciones y aquí las escapadas con cena incluida.