«Pescado del día» aparece en casi todas las cartas de la costa. En un puerto pesquero significa una cosa concreta: lo que ha entrado esa mañana. Y como el mar no entrega lo mismo todos los días, la carta buena es la que cambia.

Nosotros lo tenemos fácil de explicar porque tenemos barco propio, La Felisina, que faena en el Cantábrico y descarga en el puerto de Cudillero. Lo que sale de ahí es lo que se cocina.

Por qué hay precios «según mercado»

En nuestra carta verás que algunos platos llevan un precio cerrado y otros figuran como «según mercado» o se cobran al peso. No es una manera de escurrir el bulto: el marisco y las piezas grandes se compran al peso en la rula, y su precio depende de la subasta de ese día y del tamaño de la pieza que elijas. Poner un importe fijo sería mentir la mitad del año.

Lo razonable es preguntar: te decimos qué hay, qué tamaño tiene y cuánto sale antes de que digas que sí.

Los meses fríos: marisco

De otoño a primavera es cuando el marisco está en su mejor momento. Es la época de las mariscadas, de pedir al peso y de comer despacio. También es cuando el pueblo está más tranquilo, así que se come mejor y se aparca mejor.

De primavera a otoño: pescado de roca y piezas grandes

Con el buen tiempo entran mejor los pescados de roca y las piezas grandes para hacer a la plancha o al horno. Es la temporada del pescado entero servido en mesa, que es como creemos que se disfruta de verdad.

Todo el año: los guisos

Hay cosas que no dependen de la mar. La caldereta de pescado y marisco y la fabada asturiana están en la carta los doce meses, y son lo que pide el cuerpo cuando fuera hace el tiempo que suele hacer aquí. De los arroces y guisos de la casa hablamos aparte en arroz con bogavante, mariscada y caldereta.

Cómo acertar

  • Pregunta qué ha entrado hoy. Es la pregunta que más nos gusta y la que mejor se responde.
  • Si vienes a por algo concreto, llama antes. Te decimos si lo hay ese día en lugar de que hagas el viaje en balde.
  • No pidas todo a la plancha. Un guiso o un arroz en la mesa cambia la comida entera.

Comerlo donde se descarga

La ventaja de un pueblo así es la distancia entre el barco y el plato. Si además duermes en el mismo sitio en el que cenas, te ahorras el coche y la hora de vuelta: eso es lo que hacemos como gastrohotel, con el restaurante marinero en la misma casa.