La costa occidental asturiana no tiene playas de postal tropical: tiene acantilados, cantos rodados, agua fría y unas puestas de sol que compensan todo lo anterior. La más conocida está a un cuarto de hora de Cudillero.

Playa del Silencio

Está a 12 km del pueblo y es la fotografía que has visto antes de llegar: una ensenada cerrada por acantilados, con el fondo de cantos y un anfiteatro de roca alrededor. El nombre no engaña del todo, aunque en agosto el silencio es más una idea que un hecho.

Dos avisos prácticos. El primero: se baja por una escalera y una senda, así que no es una playa cómoda si vas con carrito o con problemas de movilidad. El segundo: no tiene servicios, así que lleva agua.

La mejor hora es la última de la tarde, cuando se va la gente y entra la luz buena.

Otras playas de la zona

El error habitual es ir solo a la del Silencio y volverse. En los alrededores hay arenales más grandes y más cómodos, y en varios casos con mejor baño:

  • Playa de Aguilar, amplia y con servicios, la opción sensata si vas con niños.
  • Concha de Artedo, una ensenada abierta a poca distancia del pueblo.
  • La playa de Cudillero, la del propio puerto, pequeña y a mano.

El agua, sin engaños

Esto es el Cantábrico. El agua está fría en julio y sigue fría en agosto. Se baña uno perfectamente, pero conviene saberlo antes de plantear una semana de playa como se plantearía en el sur.

Cómo organizarse

Con coche, todas estas playas están a menos de veinte minutos de Cudillero, así que se pueden encadenar en una jornada. Si el aparcamiento del pueblo te preocupa —y debería en verano—, en cómo llegar y dónde aparcar está lo que hay que saber.

Un plan que funciona: playa por la mañana, comida de pescado a mediodía y miradores por la tarde. La parte de la comida la tienes en la carta.

Dormir cerca

Volver a Oviedo o Gijón después de un día de costa es una hora larga de coche. Quedarse a dormir en el pueblo sale mejor: nuestro hotel boutique en Cudillero está en el alto de Tolombredo, con aparcamiento propio y el restaurante en la misma casa.