Cudillero se ve en un día, pero se ve mal si uno llega a mediodía, aparca donde puede y sube corriendo a hacer la foto. El pueblo está construido en vertical sobre una garganta que baja al mar, y la gracia está justo en eso: en subir y bajar despacio.
Esta es la ruta que le contamos a quien se aloja con nosotros y tiene una sola jornada.
Por la mañana: el puerto y la rula
Empieza abajo, en la plaza de la Marina. Es el fondo del anfiteatro, con las casas de colores trepando por las dos laderas, y a esa hora todavía está tranquila. Desde ahí el puerto queda a unos metros.
Si puedes, acércate a la rula, la lonja donde se subasta el pescado que acaban de descargar los barcos. No es un museo ni una atracción: es el sitio donde se decide, cada día, qué va a haber esa noche en las cartas del pueblo. Nuestro barco, La Felisina, descarga ahí, y de ahí sale buena parte de lo que servimos.
A media mañana: subir por las calles del anfiteatro
Desde la plaza salen callejas estrechas y escaleras que suben entre las casas. No hay una ruta marcada ni falta que hace: cualquiera de ellas lleva hacia arriba y todas dan vistas distintas del mismo cuadro. Es la parte del pueblo que la gente se salta por ir directa al mirador en coche, y es la mejor.
Mediodía: comer pescado, no cualquier cosa
Cudillero es un puerto pesquero, así que lo lógico es comer lo que ha entrado esa mañana. Pescado del día a la plancha, marisco al peso, un arroz o una caldereta si venís varios. En nuestra carta están los platos con sus precios, y verás que algunas cosas figuran como «según mercado»: eso significa que se cobran al peso, como en la rula, porque dependen de la pieza.
Un consejo práctico: en verano y los fines de semana conviene reservar. No por postureo, sino porque el pueblo tiene muchas más visitas que mesas.
Por la tarde: los miradores y el faro
Con el estómago lleno toca subir. Los miradores del pueblo son los que dan la fotografía que todo el mundo conoce, con el anfiteatro entero y el mar de fondo. El faro de Cudillero queda a unos 3 km y merece la subida, sobre todo con luz de tarde.
Si te sobran horas y tienes coche, desde aquí se llega en un rato a la Playa del Silencio, a 12 km, y al Palacio de Selgas, a 8 km.
Dónde dejar el coche
Es la parte que más problemas da y por eso tiene artículo propio: cómo llegar a Cudillero y dónde aparcar. En resumen: bajar al puerto en coche en temporada alta es mala idea.
Si te quedas a dormir
Un día da para ver el pueblo. Dos dan para verlo sin prisa y para conocer la costa de alrededor, que es donde está lo mejor. Nosotros somos un hotel boutique en Cudillero con restaurante propio y aparcamiento, en el alto de Tolombredo, a un kilómetro del puerto: se duerme sin el ruido de abajo y se cena sin coger el coche.